Yadira estaba furiosa. Cuando Donato le pidió su ayuda para darle celos a Helena, jamás le mencionó que le robaría a su hijo, debió percatarse cuando aceptó de muy buena gana acompañarlos de compras a otro país, pero con todos los preparativos de la boda, los nervios y la impaciencia por comprar su vestido de novia, no tenía cabeza para preocuparse por las tonterías que estaban tramando esos dos. Porque todo lo estaba haciendo con la inestimable ayuda de su futuro esposo, aun cuando no estuviera de acuerdo, Mario lo apoyaba en todo. Lo miro, estaba dormido, tenía la cabeza ladeada sobre una pequeña almohada. Suspiró larga y profundamente, con una mano le acarició una mejilla