El teléfono comenzó a sonar, no quería contestarlo, quería estar sola. Sonó una o dos veces más, me cansé y lo tomé. Rocío. Suspiré, no quería que me escuchara mi voz cebrada, tomé aire y luego lo solté, sollocé una última vez, apreté la tecla "Atender". Suspiré una vez más, para luego hablar y que me voz no saliera quebrada. — ¿Hola? —logré pronunciar. —Hola, Nerea... —la escuché sollozar. Fruncí mi ceño de preocupación. —Rocío, ¿qué te pasa? —pregunté preocupada, dejé todos mis miedos de ser feliz, todo mi sufrimiento de lado. Algo le pasaba y me preocupaba. —Yo... él... Zayn... —sollozó unas cuantas veces más. —Vamos, cálmate, Rocío. Respira . —le recordé, estaba algo alterada. Suspiró, la escuché. Luego, sentí como tragaba un poco de saliva para luego hablar. —Zayn y yo hemos...