Entramos al hospital y Fernando se va adelante, mientras tanto me siento junto a mi mamá en la sala de espera, estando alertas para el llamado de la quimioterapia, mis ojos se opacan y siento que la vida puede estar acordándose para mí, escucho mi nombre por la bocina es la voz de Fernando, el mejor oncólogo que ha tratado mi cáncer. Camino para ir y mi mamá viene detrás mío, como decirle que me deje en paz cuando es la que más está a mi lado apoyándome; entró y Fernando me lleva de la mano, sentándome de primeras sobre la camilla para examinarme, escucha mi corazón, me sonríe como si todo por ese lado estuviera bien, pero no es lo único que puede fallar en esto, cuando me toma la presión está sale muy alta, de inmediato llama a la enfermera y con una fórmula que hace en puño y letra le e