Planes

648 Words
-Así que esta es nuestra situación actual. Como verás no estamos parados en un camino muy fácil que digamos. -Claro que no, pero habrá algo que podamos hacer. En primer lugar, no quiero fusionarme con tu empresa, mucho menos casarme contigo. -Créeme que para mí no es ningún placer. - ¿Entonces que propones? -Honestamente esperaba que me dieras ideas. Por el momento mi papá insiste en que se lleve a cabo este matrimonio, pero es claro que no pienso cumplir sus demandas. -Por mi parte no sé cual sea el plan de mis padres, pero es muy sospechoso que no me hayan dicho nada de lo que andan tramando, algo deben estar conspirando si pretenden presentarte como mi futuro esposo sin haberme mencionado nada antes. - ¿Crees que te obliguen a casarte conmigo? – dijo Rodrigo un poco preocupado. -No lo sé, ¿Qué te parece si me pasas tu número de teléfono y te voy contando lo que me digan mis padres para que podamos hacer un plan o algo? -Ja, ahora ya no te parece acciones de niños de primaria el hacer planes. -Ay déjame por favor. Que me siento muy inquieta con todo esto. -Muy bien - después de intercambiar nuestros números seguimos conversando. -En todo caso creo que lo mejor es que nos vayamos. Mañana tengo que madrugar para llegar a tiempo al trabajo. -Ah claro, la nueva CEO tiene que llegar a tiempo. -Exacto, así que si me permites. -Oye, te recuerdo que no traje auto. - ¿Qué quieres que te lleve a tu casa? -Claro que no, pediré un taxi. Suspiré un poco frustrada, pero decidí que lo mejor sería llevar a Rodrigo a su casa, o al menos acercarlo un poco. -Olvídalo, te llevo a tu casa. Por favor no me vayas a decir que vives con tu padre que por esta noche no me lo quiero topar de nuevo. -No, relájate. Vivo solo. -En ese caso vámonos. Antes de que pudiera hacer lo contrario Rodrigo pagó la cuenta y salimos del café en el que estábamos. Mientras iba manejando por las calles y él me iba guiando sobre que camino tomar, seguimos conversando sobre que podríamos hacer para evitar la fusión. Cuando estábamos a punto de llegar a la casa de Rodrigo, vimos un auto estacionado. Ví como al momento su expresión cambió y se puso tenso. -Aquí me bajo. Sin decir una palabra más salió de mi auto y empezó lo que parecía una carrera hacia donde se encontraba ese coche. Está de más decir que su actitud se me hizo en extremo grosera, pero decidí no darle importancia, la noche había sido muy larga como para agregar más drama de mi parte por pequeñeces. Así que sólo di vuelta y conduje hasta mi hogar. Casi estaba llegando al Residencial cuando me llegó una llamada. Desde el tablero del coche vi que se trataba de mi madre, así que decidí no contestar. Sin embargo, una vez que estuve en mi casa recibí nuevamente otra llamada. Presentía que si no atendía mi mamá iba a seguir insistiendo toda la noche, así que no me quedó más remedio que contestar. - ¿Si? -Emilia, por fin me contestas. -No tengo ganas de hablar contigo en estos momentos mamá. Por favor déjame dormir. -Hija, creo que es mejor que tengamos una conversación. Me temo que no has entendido… -No he entendido, o ustedes no me han dicho nada. -Hija, ¿quieres que vaya a tu casa para que hablemos? -No gracias, prefiero que no lo hagas. Me encuentro muy enojada con ustedes mamá, no quiero verte o siento que puedo decir cosas de las que me arrepentiré. -Perdón hija, pero quiero que entiendas nuestro punto. -Mamá, en serio necesito dormir. Mañana hablamos. Colgué el teléfono y lo apagué para evitar más llamadas incómodas. Por esta noche había tenido suficiente.
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