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—¿Qué son esos gritos? —preguntó Morse preocupado —No lo sé, pero parece que son de... —... Jack —dijo Ildico Los tres corrieron angustiados por saber que había pasado, Zaya solo miraba a Fhatercul y le decía que si Jack se llegara a enterar y haber visto las criaturas del bosque, él iba a ser el único culpable, en su mente tibia y sin pensamientos positivos, Ildico, solo anhelaba que su hijo le hubiese ocurrido lo que siempre había deseado: lastimarse. Estando su Reino en perfecto estado, creía que su tercer hijo ya no sería el motor que lo llevaría a la riqueza, pues ya lo era y todo Kailto funcionaba a la perfección, aunque allí fue su gran equivocación, al creer que la mayoría de sus logros, se debieron a las oraciones que hacía Morse por él, cuando en realidad él, nunca más volvió