Sus ojos se abren de par en par ante mi amenaza. Y luego lo estrangulo, finalmente logrando que asienta. Tosiendo, se levanta, sus manos literalmente temblando mientras se acerca a Thora. Cuyos violentos movimientos se han calmado. La examina con un estetoscopio... para luego mirarme con temor. Su voz es un susurro mientras tartamudea. —Su hijo está... bien, Alfa... pero... ella... — ¡¿Qué?! ¡Maldita sea, habla! —E... ella... ha perdido... mucha sangre... y debido al veneno en su sangre... su loba... no responde. Su loba... está muerta, Alfa Y es entonces cuando quedo paralizado. Mi agarre al médico se afloja. Mientras mi lobo aúlla un grito de dolor en mi mente, haciéndome sostener mi cabeza. Un dolor terrible golpea mi cráneo. — ¡Mierda! —digo, haciendo que el médico salga corrie