Los días siguieron pasando, hasta que el momento por el cual se había estado preparando por fin llegó. En esa tarde había sido preparada por Gregory con un largo vestido n***o, cuya cola se amontonaba en el piso; tenía una abertura en la pierna derecha y la manga diestra era transparente, al contrario de la izquierda, que era oscura. Además, le habían colocado unos tacones de aguja con punta triangular. En el cabello castaño, oscuro, tenía una pinza dorada con el diseño de su característico animal, una mariposa. —Una reina en todo el sentido de la palabra —dijo Gregory, que traía a Hellen por la mano, en compañía de Marie y las ayudantes. La señora Radne moldeó una sonrisa fingida. No imagina que su sucia sobrina pudiera verse así de bien. Apretó los dientes con molestia y enojo reprimi