Prefacio

459 Words
"Me despierto por las mañanas pensando en el pasado ese en el cual eres mi protagonista, ese pasado que atormenta mi presente y no me deja vivir.   No sé si aún te amo, o si el amor que sentía se convirtió en odio y ese odio me hace amarte cada día más, o ese amor me hace odiarte cada día más.   Cada día pienso si quiero olvidarte para no amarte o quiero amarte sin olvidarte.   Tal vez te amo, tal vez te odio, pero te recuerdo con tristeza porque aún estás en mi corazón o son las espinas de la rosa de tu amor que hieren cada rincón de mi amor por ti.   Tu recuerdo es un veneno que se dispersa dentro de mí, aunque no puedo sacarlo ya de aquí, sé que algún momento aprenderé a vivir sin ser dañado.   O tal vez lo vaya carcomiendo poco a poco lentamente hasta que nunca vuelva amar.   Tal vez soy yo quién no te quiere olvidar, tal vez soy yo quien no quiere dejar de amarte u odiarte al mismo tiempo".   "Anónimo"   Sabana caminaba de un lado a otro en su despacho, ese caso la estaba sacando de sus casillas y eso no era bueno.   Debía menearse con prudencia y no perder los estribos o sino perdería más de lo que ganaría.   Ella era la abeja reina en un mundo de negocios y no podía dejarse vencer.   Tomó del trago que traía en su mano, probando el amargo sabor del whisky.   Miró una y otra vez los papeles de su escritorio y una risa sarcástica se escapó.   -maldito infeliz- susurró para sí misma con rabia.   Ese contrato era ridículo y el estúpido de su cliente lo había aceptado ahora ella debía buscarle una solución.   El viejo Johnson había hecho un negocio con una constructora muy valorada, ahora estaba en problemas y ella como su abogada debía velar por sus ganancias, pero estaba chispeada, necesitaba tomar aire antes de mandar todo a la mierda y que Johnson se jodiera por ser tan estúpido.   Tomó otro trago de whisky y luego suspiró relajando sus músculos ya que estaban tensos antes de contestar esa llamada.   -Doctora ¿Cómo está? ¿pudo buscar una solución? - preguntó el viejo estúpido preocupado. -miré Johnson la bronca es muy grande y es un caso bastante difícil, así que no me apresures porque no me gusta trabajar con presiones- contestó ella rodando los ojos. -entiendo doctora perdón- dijo ese hombre y luego colgó la llamada.   Sabana salió de su despacho y subió a su deportivo azul último modelo para dirigirse a su penhouse.   Pero lo que ella no sabía era que detrás de eso había algo más oscuro, algo que daría un gran giro a su vida.  
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