3

3028 Words
Hoy es mi día. Hoy es mi cumpleaños 21. Esta fecha que tanto me hacía ilusión en el pasado, ahora me genera mucho estrés y temor. Arriba de mí he escuchado mucho movimiento, como de personas entrando y saliendo desde temprano, creo yo. Tengo mucha curiosidad por saber que pasa arriba, pero encadenada no tengo movilidad alguna para poder espiar por la pequeña rendija de un lado de la pared. Por esa diminuta rendijita entra un débil rayito de sol que ha sido mi única alegría en los pasados meses. Pasos se vuelven a escuchar arriba, algunas cosas se caen. Después se oye un golpe sordo contra el piso que me hace brincar de lo fuerte que se escuchó. Un día me desperté sobresaltada con un pensamiento fatídico para mi. Ese pensamiento ha rondado mi mente desde ese momento. Si algún día por alguna extraña razón ese hombre de arriba falleciera lejos de su casa o en su casa... Que me pasaría a mi? De cualquiera de las dos formas yo moriría en este sótano debido al hambre, frío y sed. Por eso es un alivio cuando escucho que quitan los candados de la puerta. Las pisadas fuertes de Rey suenan en los escalones de madera al bajar. "Princesa, es hora de tu baño para que disfrutes de tu día especial!" No tengo idea de que cosa me haya preparado, pero es un alivio para mi quitarme el grillete de mi tobillo y sobarme un poco esa zona de mi piel lastimada. Pero solo un poco porque me duele, pero el frío me cala más. De su mano subo las escaleras con unas pantuflas de conejo rosa que me trajo para esta ocasión. Cuando subimos no encuentro nada diferente en la casa que haya ameritado todo el ruido que antes escuché. "Primero te daré un baño para dejarte completamente limpia, tu ropa ya está en el baño." "Date prisa para comenzar tú celebración." "Una celebración que ambos disfrutaremos, te lo garantizo princesa." Trato de imaginar que es lo que pasará más adelante pero no tengo ni la mas mínima idea de a qué se refiere este hombre. Una cosa me llama la atención. Se rasuró la barba completamente y mi manita tiene vida propia cuando acaricia su mejilla y mentón delicadamente. Rey esboza una sonrisa y me mira mientras termina de llenar la bañera y me dice. "Te gusta como me veo así princesa?" "Si Rey bastante, jamás te había visto sin barba." "Que bueno que te guste, lo hice para ti." Lo hizo para mi? En verdad? Vaya eso si es un buen detalle. Lo que dice a continuación me sorprende, pues tengo permiso de bañarme sola. Me alegro tanto que incluso salto de felicidad. Me detengo cuando miro la expresión de Rey seria y algo enfadada. "Pensé que te gustaba que te bañara princesa..." "Acaso me estabas mintiendo?" "No Rey, digo la verdad." "Solo que si me permitas bañarme sola me dice que confías en mi." "Por eso me alegré." Rey me mira,yo trato de buscar en sus ojos algo que me diga que si me cree. Rey dibuja una leve sonrisa en su rostro y siento un alivio porque su semblante está más relajado. "Está bien, puedes bañarte tu sola." "Tienes razón confío en ti porque es tu cumpleaños." "Pero quiero que te laves bien el cabello porque quiero pasar mis dedos por el y sentirlo suave, comprendes?" "Si Rey." Cierra la puerta y me da un poco de libertad para poder bañarme, cosa que hago en la tina, porque este es mi día. No tengo idea si será mi último día de vida. Si ese fuera el caso, estaría agradecida de que terminara mi tortura lenta y mi agonía porque solo estoy existiendo sin ningún propósito. Aunque Rey diga que si tengo uno, que solo Él lo sabe. Me apresuro a secarme y vestirme con la ropa que tengo en la silla esperándome. Mi orden es el siguiente, faja, ropa interior, vestido blanco... Mis dedos se deleitan en la tela de este vestido corto porque es increíblemente suave. Tiene unos toques de encaje en las orillas. Rey toca la puerta para que me de prisa y salgo casi inmediatamente cepillándome el cabello. Rey me quita el cepillo de las manos, me voltea para que le de la espalda y pueda cepillarme el cabello. Rey tiene una obsesión con el cabello o con mi cabello en particular. "Hueles divino, pero pronto necesitarás una ducha más..." No entiendo a que se refiere, pero cuando me dirige a su habitación creo que comprendo al instante. Quiere tener sexo conmigo en mi cumpleaños. Por eso me dijo antes que sería una celebración que ambos disfrutaríamos. Rey cierra la persiana de su ventana y poca luz solar se filtra para iluminarnos. Rey cierra la puerta de la habitación. Me quedo completamente quieta en medio de su habitación solo esperando...imaginando que es lo que pasara después. En silencio completamente petrificada contemplo su enorme cama con un edredón azul que me parece muy suave. Debajo de mis pies una alfombra café mullida se extiende a toda la habitación. No tiene muchas cosas, pero lo que más resalta es la enorme pantalla que tiene en una pared y casi la abarca por completo. "Sientate en la cama princesa, dame un segundo para poder ponerme comodo." Hago lo que me dice. Me siento con mi manos en mis piernas mientras que lo miro entrar a su vestidor y desaparecer dentro. Cuando sale lleva solo una camisa blanca sin mangas y unos shorts deportivos. Esa escasa ropa me deja ver su cuerpo marcado y duro. Tal como lo había pensado y en algunas ocasiones sentí también por accidente. "Esperé mucho tiempo para poder estar de este modo contigo princesa." "Un año completo esperé para que fueras adulta en todos los sentidos." "Este día que cumples 21 años ya eres adulta en el mundo entero." "Y tenemos que celebrarlo." Rey camina a una bolsa y pone varias cosas en el colchón. Entre ellas esposas, varios empaques con artículos varios, una soga, un tipo de arnes n***o, un cinturón con una pelotita roja y varias cosas más. Mi corazón comienza a latir fuerte porque reconozco una de las cosas de la cama. Es un dildo de silicón. Lo reconozco porque una de las pocas amigas que tuve en la preparatoria me enseñó uno. Ella era lesbiana y con ese falo de plástico ella sola o con alguna amiga lo usaba para complacerse. "Usaremos todo esto en diversos formas y en diferentes tiempos." "Todo debe de llevar un orden, pero ten por seguro que usaremos todo lo que compré para ti." Rey me quita lentamente el vestido y con la misma calma desliza fuera de mi cuerpo la ropa interior y solo me deja la faja que me envuelve por el torso. Trató de contener mis latidos y respirar con normalidad pero mi cuerpo se niega porque mi mente grita a todo volumen que me violará. A mis espaldas Rey desliza sus dedos por mi cabello todavía mojado. Sus dedos se abren paso por mis hombros y sus uñas rasgan con suavidad mis brazos hasta mis manos. Aspira mi aroma desde mi cabeza y siento como se cierne sobre mi. Es demasiado grande y ancho! Su calor me invade, su aroma también. Su pecho se pega a mi espalda mientras que sus manos me abrazan por los hombros. "Recuestate en la cama boca abajo princesa." Obedezco sin pensarlo y me colocó como Él pidió. Escucho como rompe los empaques de lo que tengo la certeza son juguetes sexuales. Siento la vibración de ellos cuando caen a mi lado sobre la cama. "Voltea la cabeza y no me mires todavía." "No espíes o me enfadaré." Esta incertidumbre de no saber que pasará porque no puedo ver me tiene demasiado nerviosa. Tengo la boca seca, mi pulso se acelera, tengo miedo. Siento sus manos acariciarme suavemente desde la planta de mi pies, subiendo por mis piernas. Se detienen mis muslos y acaricia mi trasero suavemente. "Aaaahhhhh!" Grité cuando me dió un golpe en una de nalga derecha. Después siento como su boca me besa en el mismo lugar donde me golpeó. Repite el mismo proceso en la otra. De igual forma grito pues el dolor es intenso, pero creo que no está usando toda su fuerza. "Separa las piernas princesa, extiende las manos completamente sobre tu cabeza." Con brazos temblorosos lo hago pero no puedo evitar que algunas lágrimas caigan por mis mejillas mojando el edredón. Pero me recompongo rápidamente porque si Rey me mira de está formar estoy segura de que me hará más daño. No le daré la satisfacción de verme llorar de nuevo. Por lo que en esta ocasión, como en otras desde que sobrevivo bajo su yugo hice. Siento como se hunde el colchón cerca de mis manos. Siento como me amarra los brazos dándole mil vueltas apretadas a la soga de color n***o. Después jala la soga por mi debajo de mi brazo derecho, dando una vuelta debajo de mis senos. Da una vuelta por mi brazo izquierdo y sigue de nuevo bajando. Junta mis tobillos Cuando termina de amarrarlos juntos estoy expuesta y así merced. Silencio... Solo eso se oye después la respiración agitada de Rey cuando siento que se acerca a mi para susurrarme. "Eres simplemente deliciosa pequeña princesa." "Eres un bocadillo tan apatecible que te comeré entera..." "Y tú me entregaras tus primeros gritos..." "Porque se que eres virgen." "Yo mismo me encargué de que fueras virgen." "Pagué buen dinero por conservarte intacta..." "Así como también pagué buen dinero para que vinieras conmigo..." Besos, sus labios me besan mis deditos de los pies... Dios que hace? Siento su lengua entre mis dedos, uno por uno chupa, juega con su lengua con ellos. Su lengua es tan cálida, tan húmeda, no debería pero me está excitando. Sabía que tenía que ser algo así, pero porque yo? Tanto valgo la pena para que haya pagado dinero por mi ya quien? A mis padres? Todo se esclarece entonces... La renovación de la casa, el auto nuevo, el supuesto aumento de sueldo de mi madre...eso fue, ellos me vendieron como mercancía. "Princesa?" "Rey?" "Te gusta?" "Si Rey, pero quisiera verte, así amarrada no puedo..." "No te preocupes, lo harás." La boca de Rey sigue su camino desde mis tobillos amarrados y separados. Uno por uno besa. Recorre con sus dedos.. Apretando, succionando mi piel, mordiéndome algunas veces. Solo puedo sentir. Solo puedo ver la cabecera café acolchada frente a muy oigo los ruidos que hace con su boca contra mi piel. La cama tiembla ante su peso. Soy una varita delgaducha a comparación de él. Recuerdo que este día no he comido nada aún... Espero no desfallecer a mitad de lo que tenga planeado porque tengo miedo de que enfurezca conmigo y me golpeé por desmayarme. Varias veces me sarandeó fuertemente cuando me desmayaba por hambre y colpasaba en la cama rosa de abajo o en el piso. Algunas de esas veces quise morirme de hambre y dejé de comer todo lo que me daba. Cuando mi cuerpo sucumbia Rey no mostraba piedad ni compasión por mi. Una vez incluso me puso intravenosa con vitaminas y otras cosas porque ya casi moría de que no comí ni bebí nada por una semana. Resistir el hambre fue fácil, pero la sed... Esa fue otra historia. Rey me tentaba con toda clase de jugos, bebidas frías, malteadas, incluso refrescos. Pero estaba determinada a acabar con mi patética existencia. Solo recuerdo que ese día Rey casi me quebró un brazo. Mi cabeza colisionó varias veces contra su pecho por lo fuerte que me agitaba para que reaccionara. Solo recuerdo dolor vagamente, porque quedaba inconsciente y después volvía a la conciencia. "aaaaaahhhhhhhh..." Mi boca deja escapar un gemido porque lo que ahora me hace con sus manos se siente bien. "Relajate princesa, poco a poco te iré entrenando." "Juntos vamos a ir experimentando." "Solo siente y no quiero que te contengas." "Quiero escucharte en todo momento. Mis piernas me duelen un poco y están comenzando a acalambrarse y dormirse. Mis brazos están tán hacia adelante que también siento que se están entumeciendo. Pero mi cuerpo reacciona de una manera que no quisiera ante sus avances. Rey baja lentamente y de lado me besa mi costado. Luego desata lentamente la faja de un cordon brindándome un poco de alivio para que pueda respirar. Sus manos siguen un camino errante de piel. De pronto siento como succiona mi otro costado mientras que desata con una calma parsimoniosa mi otro costado de la faja. "aaahhhhh..." Esta vez no es un gemido, sino un suspiro de alivio de sentirme mas relajada y con mas espacio para mis pobres costillas apretadas junto con mis pulmones. Rey me acomoda de lado. Encuentro la posición mas cómoda que estar sobre mi estómago. Puedo verlo también aunque la verdad no hubiera querido verlo. Hubiera deseado que mi captor, que mi torturador, este hombre que ahora me acaricia despacio con la yema de sus dedos mi muslo fuera un fenómeno de circo, un gordo, calvo, feo, con piel grasa, que resoplara a cada respiración para que no me excitara de la forma como me está excitando. Mi cuerpo se ondula como se ondulan las olas antes de tocar la suave arena. Miro sus ojos y también su torso desnudo... En que momento se quitó la camiseta? Veo sus pectorales marcados y duros, su estomago firme, potente, duro. Sus abdominales de infarto... Maldición! Es un modelo que se volvió malo porque su cara es también de una belleza masculina dura, tal como me gustan a mi. Su mandíbula marcada,sus labios carnosos rojos sangre. Sus ojos miel que me miran intensamente. Sus cejas abundantes que le delinean sus bellos ojos y que decir de sus pestañas. Mientras me mira desabrocha con sus dedos uno por no los sujetadores delanteros de la faja. Despacio me la hace a un lado dejándome completamente desnuda. Desnuda y amarrada. Desnuda, amarrada sin poder moverme... Y a su merced. Lo peor es que quiero que continue, su locura malvada es contagiosa. Abre una de mis piernas mientras que acaricia despacio mis senos, sin prisa, como adorándolos. No se si le gusta esto, que no pueda ni moverme y solo lo mire hacerme lo que el quiera. "Me gusta cuando eres tan..." "Complaciente." "Cuando eres tan condescendiente princesa..." "Cuando me dejas hacerte todo lo que quiera." La respuesta a mi pregunta no verbalizada. Este hombre es un maldito pervertido, pero me relajaré. No soy tonta, se que no puedo resistirme. No tengo fuerza alguna para luchar, no puedo negarme. Solo soy un juguete mas de su colección que compró para su egoísta propósito. Se mueve y puedo ver que tiene en su mano una botella de lubricante de cereza. Lo sé porque me explica que es y para que sirve. Como encuentra que está demasiado extraña mi pose me desamarra los pies, pero da más vueltas a mis pechos con lo que sobra de la cuerda y pasa el final por mi cuello. Amarrada y rodeada Rey me recuesta sobre mi espalda. Acomoda mis piernas separadas. Jadeo, el también jadea como si le estuviera haciendo daño. Veo qu tiene una especie de barra verde en su mano. "Esto princesa es un pequeño dildo, es pequeño para que no te lastime." "Porque yo soy enorme y no quiero romperte tan pronto." "Recuéstate y relájate, no quiero que cierres las piernas." Veo que unta ese líquido rojizo por toda la barra verde como si fuera jabón líquido. Siento que me acomoda en la almohada para que pueda ver mejor que es lo que va a hacer. Me permite bajar mis brazos hacia adelante y siento como la soga a pesar de que es de tela delicada, me corta un poco la piel porque esta apretada en esta posición. Rey me mira y lo miro. Quiero desviar la mirada porque puedo ver el fuego en sus ojos, pero tengo miedo. Miedo y excitación. Mi primera vez será con Él y no se que esperar. "Maldición princesa, eres exactamente como lo imaginé." "Como lo esperé." "Tan delicada, tan suave, tan femenina, tan hermosa, tan bella, tan..." Sus labios despacio me besan, su gran mano rodea mi cabecita y siento que soy material suave que se derrite en sus manos. Mis caderas se mueven solas, mi mente dice que no está bien pero mi cuerpo lo desea. Lo deseo. Si voy a morir quiero gozar antes, por lo que también lo beso. Dejo entrar su lengua en mi boca, la toco renuente primero, con delicadeza. Pero después también me zambullo en ella, disfrutando de su humedad. Cierro los ojos imaginando que estoy con mi novio al que le excita el bondage. Quiero imaginarme eso y dejarme llevar. Quiero pensar que vamos a tener nuestra primera vez juntos. Que vamos a hacer algo que ambos queremos, que quiero y no que me están forzando a hacer. No como algo por lo que pagaron como si fuera una prostituta inexperta. Gemimos, los dos gemimos. Mis torpes manos quieren tocarlo, lo quiero hacer. Las manos de Rey me recorren mi cuello, mis senos esta vez con desesperación. Me pellizca los pezones, recorre mi estomago abrazandome y tira de mi por la soga. "Princesa, princesa, sabes tan dulce mi princesa." "Tu sabor es algo de lo que no me cansaré en una buena temporada..." Rey me besa pero esta vez siento que algo resbaladizo y húmedo intenta ingresar en orificio posterior. Aterrada abro los ojos y Él me está mirando con atención. Sin despegar sus labios de los míos le oigo decirme. "sssshhhh tranquila mi pequeña princesa." "Relájate y deja que entre, en ti." "Tiene lubricante, se amoldará a tu cuerpo bien." Lentamente sin que pueda resistirme esa barra fría y húmeda entra en mí. Suelto un gemido cuando llega al final de mi cuerpo. Rey sonríe por mi grito de dolor cuando lo saca y lo mete más adentro. "Muy bien princesa, muy bien." "Ya está, ahora trabajemos tu parte delantera..." ***By Liliana Situ***
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD