—¡¡¡Ares!!! —Exclama Aurora, aterrada al verlo, y él la observa de pies a cabeza. —¿Se puede saber por qué has llegado hasta ahora? —Le reclama Jazmine. —¿Y tú por qué no contestabas el maldito teléfono? —Le reclama a Josué que se disculpa de inmediato. —Lo siento señora, un embotellamiento fue el culpable de nuestro retraso y por la premura de ayudar al señor Ares, olvidé cargar mi teléfono. —Bueno, lo importante es que ya estoy aquí… —Dice Ares con una expresión indescifrable, para todos los presentes, centrado en la hermosa mujer que tiene al frente, peleando consigo mismo por estar tan asombrado de su belleza, pues era innegable que aunque no tenía nada de maquillaje, vestida de novia parecía la mismísima diosa Afrodita. Suelta a Aurora, de forma tosca, y de inmediato se arrepiente