CAPÍTULO TRECE Thor y los demás miembros de La Legión marchaban, como lo habían hecho durante horas, en el angosto camino que que salía de la selva y los llevó a un clima desértico; Krohn a su lado mientras seguían al niño. Thor había quedado sorprendido de ver el impactante cambio de terreno, de selva a un páramo árido, no había nada sino cielo abierto delante de ellos, dominado por el ardiente sol. Se habían ido antes del amanecer a instancias del abuelo del niño, que no quería que los viera el Imperio. El niño había sido lo suficientemente amable para acompañarlos hasta aquí, a pesar de su abuelo le había dicho que no lo hiciera. Él había insistido en verlos marchar, en ponerlos en el camino correcto. Finalmente, tras horas de marcha, llegaron a una bifurcación en el camino, dividido